Por Andrea Diego, Psicóloga
En la primera toma de contacto (30’) nos conocemos, me cuentas qué te trae a consulta y definimos objetivos realistas. Te explicaré cómo trabajo, resolveré tus dudas y acordaremos los siguientes pasos.
Dar el paso de pedir ayuda no siempre es fácil. A menudo llegamos a terapia con dudas, nervios o incluso miedo a no saber por dónde empezar. Y está bien. La primera sesión no busca que tengas todas las respuestas, sino que podamos empezar a construir un espacio donde te sientas comprendido y seguro.
Durante ese primer encuentro, te haré algunas preguntas para conocer mejor qué te ha traído hasta aquí y cómo estás viviendo tu situación. No se trata de un interrogatorio, sino de una conversación tranquila que nos ayudará a entender juntos qué necesitas. También te explicaré cómo trabajo, qué puedes esperar del proceso terapéutico y resolveré todas las dudas que tengas.
A veces, la primera sesión sirve simplemente para poner en palabras algo que llevabas tiempo guardando. Otras veces, para tomar conciencia de lo que te pasa o empezar a ver las cosas desde otra perspectiva. No hay una forma correcta de hacerlo: cada persona llega con su historia y su ritmo.
Lo más importante es que empieces a sentir que este es un lugar donde
puedes ser tú, sin juicios y sin presiones. La
terapia es un proceso compartido, y la primera sesión es solo el
primer paso hacia ese camino de comprensión y
cambio.
Si estás valorando empezar, recuerda
que no necesitas tenerlo todo claro. Solo dar el paso de venir ya es
una forma de cuidarte.
Te espero,
Andrea